
Se acaba la jornada laboral y por ahí por las cinco de la tarde una llamada “qué onda mister, qué vas a hacer más tarde…” el juego de palabras “pues nada mano, por qué, qué planes”,
tun-tun tun-tun tun-tun tun-tun
los tambores de la fiesta suenan bajo la tierra, cual inicio de odisea en el espacio tropicalizada, el saxo de jugo de piña empieza a escucharse y alguna botella de cerveza local gira en el espacio inherte, fría.
“orale, voy para allá y te llamo”
Un viernes cualquiera se puede empezar la party de inmediato (o un lunes, miércoles, jueves, o sábado), salgo de la oficina casi arañando las paredes, ya siento que me piden que me quede, ni siento cuando ya me encaramé en el bus, las 3 cuadras que tengo que caminar para llegar a la parada se pasan volando, todas las hormiguitas que atravesamos las grandes avenidas por las pasarelas, como en una rama caída sobre el río, todas vamos levitando, lejos, lejos del escritoriomesatecladoverlock.
Saliendo desde la zona 7
Si la party es en el centro: 1 hora
Si es en zona 10: 45 min
4 grados: 1 hora
Cualquier otro destino dependerá de la cantidad de burras que se tomen (tip: el viernes no se toma taxi para llegar a ningún lado entre las 5 y las 7:30 pm, se llega al mismo tiempo que un bus), o de donde quedé de juntarme con quien finamente me dará jalón.
El pedo es a la 1 de la mañana, el after o la cama, igual da, cómo diablos me regreso, con quién vine, cómo putas vine a parar acá, dónde estoy… sí, los bolos somos preguntones y precavidos (¡ja, simón!).
Hace varios años en Xela, un par de amigos capitalinos llegaron a participar de una actividad que habíamos organizado con los entonces Rituales. El alter fue en la habitación de hotel de este par de dos, Alan se durmió, estaba cansado (ups, lo siento Alan, se me salió), el otro broker andaba tras de los huesos de una querida amiga mía, lo que no sabía este man era que mi otro cuate (este quetzalteco) andaba cuidando a mi amiga (tip2: cuando no estás en tu tierra, no estás en tu tierra) el visitante empezó a neciar, bolo necio el pisado, el local y yo ya maliados por la incomodidad de mi amiga decidimos irnos a la shit. 1:30: empezamos a caminar por el parque, un par de charitas se estaban dando verga, duro duro, a botellazo limpio, los esquivamos, empezamos a bajar a un costado de catedral, un amigo de la infancia se aparece una cuadra abajo, armando otro gran vergueo, nos cambiamos de calle, seguimos, los tres caminando, cada vez más miedo, mi amigo local se detiene y nos abrazamos, bolos miedosos y sentimentales palideando del miedo, había mala vibra, muy mala, a 2 cuadras de la casa de la amiga una trocka con toda la pinta de narco acelera y casi nos pasa tirando, un rottwailer ladra desde una terraza, un chucho callejero nos ladra también, la dejamos sana y salva, regresamos al parque, encontramos a un amigo supercalmado alegándole a una chava “no fui yo, no fui yo” gritaba, llegamos a los chéveres al mismo tiempo que un cuate conocido trajeado (venia de un casamiento, seguro, en xela todo el mundo se casa) se baja de su carro finito, con una manga del saco arrancada y le pide violentamente al cuate de los chéveres “dame un ceviche, ya!”, escapamos chévere en mano, nos sentamos en una banca, un bolo maldito patea la puerta del cajero y rompe el vidrio, un carro baja a toda velocidad, frente a nosotros se escucha un frenazo, el carro atropella a un perro, el perro llora, y justamente cuando se escucha su último gemido suenan las putas campanas de la catedral, 2 de la mañana. Todo es pura verdad.
Se registra uno los bolsillos en busca de los billetes arrugados, 20 + 10 + 5 + 5 + 5 + 3 + 0.25…. Yeah!! Tengo para el taxi!!!!!!!!!!
Pero muchas veces también “dejame acá, acá tomo mi taxi”…”no seás, te voy a dejar, no te ahuevés”…quiero agradecer a: Javier, Alan, Juan Pablo, a mi noble y amado hermano Polux, Michellita, al gran amigo Mic, a Carlitos, Mario, Luís, Gerardo, Ronald, Karen, Claudia y a los taxis amarillos por haberme traído a casa sano y salvxito tantas, tantas veces, por haber desviado su destino para atravesarse la reformita y seguir mis instrucciones “en la pasarela a la derecha, porfa”, para ustedes mi suela goodyear de oro.