Ella se llamaba Isabel, pero le decían Chave. Cantaba sentada en su máquina de coser, o mientras cocinaba un pastel quizás. Cantaba a veces en la radio donde trabajó como secretaria y a veces también en algunos escenarios, por aquí o por allá, da igual.
(A <3)
Tenía varios cuadernos llenos de poemas que escribía o que transcribìa, poemas y canciones, y siempre las recetas, le gustaba mucho cocinar. Y siempre cantaba. Un día conoció a alguien que también cantaba y tocaba la guitarra, se enamoraron perdidamente, joven pareja de músicos, de esos amores de los 40s. Él se llamaba Julio César, y murió a los 26 años de un infarto en una sala de cine. Era la justa mitad del siglo, quizás.
Isabel y Julio fueron padres de Lucía y de Gustavo. La vida siguió por aquí y por allá, da igual. Siguió. Isabel siguió viuda y siguió cantando. Murió a finales del siglo, y entre sus cosas había un diploma por haber ganado un concurso con una canción que se llamaba como su hija Leonor Lucía
Ni Lucía ni Gustavo heredaron la voz. Ni ninguno de los tres hijos de Lucía. Mis hermanos y yo lo lamentamos con frecuencia. No se imaginó Chave Morales que tantos años después sonaría su voz en algunas computadoras, la mayoría de ellas en Guatemala, donde nació y murió.
martes, 15 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
Infancia en el corazón I
Para Ale, Polux y Toto
Dejaremos a la nostalgia ser
un tablero de gran banco
una tarde de domingo
o el nombre más gracioso de una mascota.
En las fogatas a las seis de la tarde
y entre una batalla campal
en medio del coheterío
el tiempo se derretirá
en la punta de una rama
como un angelito.
Y nosotros caminaremos
disfrazados como en el poster
del mago de Oz,
dejando caer el sol al fondo,
brindando felices
por el nuevo corazón
del hombre de hojalata.
jueves, 3 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
Actualizaciones de estado
Me atrevería a decir que esas palabras abajo de tu nombre en el gtalk, msn, facebook, twitter, etc.. son algo así como tu virtual estado de ánimo. Con frecuencia alguien te saluda para comentar "y qué andamos tristes?", porque leyó tu estado que decía "azul", o porque decía "la lluvía salpica la ventana y yo observo". Una extraña forma de crear metáforas, por un lado está tu actualización de estado y por otro la imagen que el lector tiene de vos. La resignificación surge al hacer ese cruce, entonces si el estado de A dice B, entonces A está C.Mucha tela por cortar, y quizá la reflexión de fondo tenga que ver realidad-ficcion, face to face-chat to chat, estuvimos hablando-estuvimos chateando, soy todo oídos-soy todo ojos. Lo cuestionable no es el tipo de relación que surge por el internet, de alguna manera son la puesta en escena de nuestra otra puesta en escena cotidiana real (?¿), acá, atrás de nuestros monitores está el compilado de la antología que mostramos en el monitor del otro, lo cuestionable entonces, sigue siendo la forma en que entendemos nuestras relaciones. Claro está no estoy diciendo naaaada nuevo, la discusión se inició con el teléfono, supongo.
Igual, solo se me vino la idea, revisando ese pequeño espacio personal y público que está abajo de mi nombre, qué quiero decir y a quién se lo quiero decir, consciente que la respuesta a esta última se escurre por la mirada del otro que se nos olvida, el otro que siempre está ahí, viendo la sombra bajo nuestros nombres y que te saluda para comentarte "seguís enamorado va vos".
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Día I
Tres hermanas fueron asesinadas hoy hace 49 años. Eran activistas políticas en República Dominicana. Activista, otra palabra del manual de Naciones Unidas, necesario nombrar esa tarea, podría ser gasolina, podría ser pararrayos, podría ser flecha, pero es activista, como aquellas hermanas. Hoy, por aquellas muertes, una de las vetas más oscuras de nuestro rostro se hace pública, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, dice la página de la ONU. Es curioso ver esas mayúsculas en eliminación, luego en violencia y luego en mujer. Es correcto, entre nosotros, seres humanos, eliminar, violentar y ser mujer son nombres propios, sustantivos que describen una singularidad y a la vez un contraste, de la premeditada elaboración de la muerte al imponente fluir de la vida. Algo así es el recorrido de lo que simbólicamente nos detiene en este día. Simbólicamente porque, los pijazos, los gritos, los silencios, las megaculeradas, la sangre, la sombra, las manos invasoras, las puños, las patadas, el lenguaje, la negación, la invisibilidad, la imposibilidad, la ignominia, la herida larga, el miembro amputado, la ira, la rabia, las uñas ensartadas en las manos, los dientes apretados en la boca, la negación de lo femenino en mí, la negación de lo masculino en ella, el muro, el maquillaje, todo eso no es simbólico, es cuantificable, verificable, vergonzoso. Zizek dice que identificarse con la víctima es la primer trampa para no reflexionar sobre la violencia misma. Esto traigo al final de esta novena, durante nueve días cité casos reales de gente que quiero en los que el contexto más cotidiano mostraba uno de los lados invisibles de un día a día por curar. Durante nueve días y como un acto de fe, pensé que invocar a los fantasmas, invocar a la sombra podía de alguna manera proyectar algo, alguito de luz. Así lo creo. Habrá que detenerse entonces, a construir cada uno su catálogo de sombras, a revisar los pijazos, los dados y los recibidos, no como como un acto de contricción, sino como uno de análisis, acto sadomasoquista quizá, necesario ver en frío lo que es fuego ardiente, balazo frontal y descarado.
Finalmente, no es un golpe bajo hablar del amor en este día, es una postura radical, política, amar es un acto social. Desde mi masculinidad y reivindicando a la mujer en mí, y a la mujer en el otro, y a las mujeres cercanas y lejanas, a mi mamá, a mi novia, a mis amigas, a mis hermanos, a mi papá, a mis amigos, y a aquellas tres hermanas y a lo que representan para nosotros hoy, para ustedes estas palabras llenas de amor.
martes, 24 de noviembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
Día III
Había algo en ese escenario. Algo había en la forma en que ella leía algo así como un manifiesto que al oído de los que estábamos escuchando no llegaba con claridad, era como un grito que no quería ser grito pero tampoco logró ser mensaje.
Había algo raro en el anuncio de prensa, un maniquí, unos morados penitentes, una página llena de texto.
Había algo raro en una novena de posts que pretendían invocar a las sombras.
Había algo de extraño en las convocatorias, en las vísperas.
Son tapaderas ardientes, son rocas vivas en fuego, cuchillos redondos y afilados. Como quien mete la mano a una licuadora sin tener control del encendido.
Había algo raro en el anuncio de prensa, un maniquí, unos morados penitentes, una página llena de texto.
Había algo raro en una novena de posts que pretendían invocar a las sombras.
Había algo de extraño en las convocatorias, en las vísperas.
Son tapaderas ardientes, son rocas vivas en fuego, cuchillos redondos y afilados. Como quien mete la mano a una licuadora sin tener control del encendido.
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