jueves, 10 de febrero de 2011

una cita sobre la magia de ciertas transiciones

"Durante el rodaje en las afueras de Madrid de la película de David Lean Doctor Zhivago, una multitud de figurantes españoles tuvo que cantar la "Internacional" en una escena en que aparecía una manifestación masiva. El equipo de rodaje quedó asombrado al descubrir que todos conocían la canción y que la cantaban con tanto entusiasmo que dio lugar a la intervención de la policía franquista, que pensaba encontrarse frente a una manifestación política real. Y, lo que es más, cuando ya había anochecido (la escena tenía que desarrollarse en la oscuridad), la gente que vivía en las casas de los alrededores oyó los ecos de la canción, empezó a abrir botellas y a bailar en la calle, suponiendo equivocadamente que Franco había muerto y que los socialistas habían tomado el poder." 






jueves, 3 de febrero de 2011

Actos de Magia

para Víctor, un canto

Lo dijo una voz que se quebraba
en medio de la noche
lo dijeron después
todas las voces que ardieron al amanecer
lo cantamos todos
con lo que nos quedaba
entre el corazón y el tiempo.

Cómo en el poema de Vallejo
toda la humanidad enterró las manos en la tierra
y en una antigua canción de cuna
las palabras se fueron desenrollando
una a una como listones de seda
fueron flotando
danzando
malabaristas desprevenidas del amor.

Cantábamos mirando como sobre el hombro del olvido
las palabras del amigo que te acompañó a la puerta
que el corazón de la tierra
te abrace con ternura
que el corazón de la tierra
te abrace con ternura
que con ternura te abrace
el Corazón del Cielo
el Corazón de la Tierra.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Los videos y el efecto Larsen de la violencia (1)

La semana pasada en el FB de una amiga pude ver un video sobre un asalto en un bus, video sobre el que escribió Javier Payeras su columna esta semana y que a razón de ambos contactos con el tema me permito escribir este post.
Quisiera empezar citando este fragmento que da inicio al ensayo de Jean Baudrilliard Violencia de la imagen, violencia contra la imagen:

Podemos distinguir una forma primaria de violencia: la violencia de la agresión, de la opresión, de la violación, de la relación de fuerzas, de la humillación, de la expoliación: la violencia unilateral del más fuerte. a ésta se puede responder mediante una violencia contradictoria: violencia histórica, violencia crítica, violencia de lo negativo. Violencia de ruptura, de transgresión (a la que podemos añadir la violencia del análisis, la violencia de la interpretación, la violencia del sentido). Todas ellas son formas de violencia determinada, con un origen y un fin, cuyas causas y efectos pueden establecerse, y que se corresponde con una trascendencia, ya sea la del poder, la de la historia o la del sentido.
A esto se opone una forma propiamente contemporánea de violencia, más sutil que la de la agresión: es la violencia de la disuasión, de la pacificación, de la neutralización, del control, la violencia suave del exterminio. Violencia terapéutica, genética, comunicacional: violencia del consenso y de la convivencia forzada, que es como la cirugía estética de lo social. Violencia preventiva que -a fuerza de drogas, de profilaxis, de regulación psíquica y mediática-, tiende a anular las raíces mismas del mal y, por tanto, toda radicalidad. Violencia de un sistema que persigue cualquier forma de negatividad, de singularidad (incluida la muerte como forma última de singularidad). Violencia de una sociedad en la que se nos prohíbe virtualmente la violencia, se nos prohíbe el conflicto, se nos prohíbe la muerte. Violencia que, en cierto modo, pone fin a la violencia en sí misma -a la cual ya no se puede responder mediante una violencia igual- por medio del odio. Fin de la violencia primaria, fin de la violencia secundaria, violencia del tercer tipo: Grado Xerox de la violencia.
Esta violencia es, por excelencia, la violencia de la información, de los medios de comunicación, de las imágenes, de lo espectacular.
En principio estoy totalmente en contra de la difusión de este tipo de videos, he tenido la mala suerte de ver uno de un asalto que termina con un baleado y este del asalto en el bus, sin embargo hay un macabro menú que puede buscarse sin mucho problema en las secciones multimedia de varios medios nacionales. ¿Cuál es el sentido de la publicación de este material -en el supuesto que lo tenga-? ¿Hacernos ver con claridad la realidad en que vivimos? ¿En qué medida estos videos son la representación de la realidad -no existe ningún video que pueda ser la realidad- o hasta dónde son la imposición de "cierta" realidad?
Al detenerse a ver este video a blanco y negro desde las cámaras de seguridad de un bus uno observa sombras, espectros en movimiento, actores sin actuación que están dirigidos por un director sin talento pero con mucha oscuridad en el coco, el director de este macabro cine del tiempo real es el poder. Simbólicamente representado en su mirada vertical y mecánica de control, un reality show que, como cualquier reality solo logra su cometido hasta que nos sentamos frente a la pantalla a ver su actualización. Desde los directores editoriales de los noticieros hasta el empleado curioso que decide sacar el video de sus bases de datos (la posibilidad de una macabra estrategia de publicidad de alguna empresa de seguridad también queda abierta) pasando por nosotros como espectadores "reflexivos" que titulan la publicación como "la realidad de nuestro país", como alguien publicó en el twitter "quién está haciendo dinero con el clima de inseguridad y violencia?" y peor aún, qué está provocando en la sociedad la réplica machacona del discurso de la violencia, el papel ingenuo y culero de nuestro reality show.
Pienso que este tipo de videos ayudan, entre otras cosas, a
- Debilitar las instituciones
- Desviar la atención de los problemas de fondo (la pobreza, la distribución de la riqueza, la desnutrición, la evasión fiscal, el estado moderno como consolidación de un feudalismo tropicolonial, por ejemplo)
- Arengar el desprecio automático por ese otro que delinque ante la cámara sustituyendo el principio de justicia por el de venganza
- Imaginarnos como imágenes, como una realidad que sucede en las pantallas y ante la cual hay que estar prevenidos, armados, listos
- A seguir sin pensar en la violencia, víctimas permanentes, incapaces de analizarla, de leerla críticamente, de analizar y aportar juicios de valor, y no linchamientos simbólicos.
- A autosabotearnos, campaña negra de nosotros mismos, la violencia no viene de fuera, no es otro el que lo está asaltando, no es otro el que le está mostrando el video, no es otro el que le está forzando a que olvide los problemas de fondo, no es otro el que le está diciendo que odie a esos otros, ese otro es usted, soy yo, sí, los otros a los que habíamos estado acostumbrados, con esta crisis de la imagen, los terminamos de desaparecer.

PD. Y si quiere sentir la interacción con la realidad, vea cine, vea ficción, vea documentales guatemaltecos, dese la oportunidad que sea un artista el que le comparta su punto de vista y no la mano oscura del poder la que se lo imponga. 

domingo, 16 de enero de 2011

Anatomía del extravío

A mi amigo Fran, que se lo llevaron los pajaritos.

Te das cuenta que no has dejado la infancia cuando descubrís que aún no sabés perder. Me refiero a extraviar, a dejar sobre una mesa invisible algo de nosotros. Los primeros instantes suelen ser iguales, angustia, miedo, dolor; sensibilidad infantil que al parecer no perdemos (ha de ser para preservar la especie, sospecho).
Y no, no queda el recuerdo, queda más bien algo parecido al olvido, vaciado, una larga oscuridad: el espacio. Todo por no saber perder. Pensás en escribir una carta, en escribir un poema, en buscar fotos, en asomarte al corazón de la dimensión desconocida donde está la mesa esa, la invisible (sí, Bart Simpson se mete detrás de las paredes y lo logra, se vuelve 3D); pero repentinamente la cámara hace un close up en tu rostro y estás en tu cama, acostado, con los ojos abiertos, vaya sueños conscientes.
“Así que esta es la muerte”, pensás, porque, efectivamente, esa es la muerte. Y entonces en un arranque de profunda ignorancia abrís el Google y buscás “muerte y cosmovisión maya”, desesperado, sediento de encontrar respuestas, (alt+tab) abrís el reproductor de música, esperas que David Bowie te diga algo, que Dylan, no (alt+tab) un documento nuevo, la página en blanco como fuego en la herida.
A la cama de vuelta, poesía, sí, la poesía, una revisión por los lomos, desesperado, síndrome de abstinencia, droga dura esa de los que ya no están. Vértigo, con la muerte se conoce otro lado de la soledad, y no, la poesía tampoco, ni la nostalgia, ni nada, absurdos cuánticos, sucede que esa sensación que tratás de quitarte es en realidad un nuevo órgano, sorpresas evolutivas, perder eso que perdiste es ganar un órgano, que crece en algún lado, al parecer cerca del corazón (fácilmente observable en las radiografías, es toda la parte negra).
Y un día te levantás, buscás entre la ropa que más te gusta, salís escuchando cualquier cosa, vas, comprás flores, media docena de gerberas estarán bien, caminás por alguna de esas extrañas calles llenas de árboles, guapo, perfumado, con las flores en las manos. Te detenés frente a un árbol, sonreís, dejás las flores al pie y decís, como una oración “buen viaje, hermano”, y volvés a los árboles, y al camino, con un calor tremendo en el nuevo órgano, cerca del corazón, y que de ahora en adelante será donde te duela cada vez que extraviés, ingenuamente, a un bróder.

 

sábado, 8 de enero de 2011

Juan Carlos Plata a pesar del contexto

Hoy sábado 8 de enero, Juan Carlos Plata, mejor conocido como el Pin, se retira del fútbol guatemalteco, los detalles de su carrera los encuentran en cualquier suplemento deportido mañana, domingo, hoy solo algunas líneas para pensar en algunas cosas entorno a este personaje. 
Mi estado en el FB dice "No soy rojo, la selección nacional de fut me parece un fracaso, y en general considero el fútbol nacional como un rito y no como un deporte, pero hay que decirlo ¡sos grande Pin Plata!" y sí, eso pienso. La historia de este broder es la historia de los "sueños impensables en un país como el nuestro" (como se lee en Marimbas del infierno), Guatemala que en las líneas de su mano se ve con claridad ese precepto, estamos construidos a partir de sueños impensables. Hoy leo con tristeza en una columna que en un sitio ponen entre los orgullos "chapines"  que somos de los principales proveedores de café de starbucks... Acá un video de 10 min donde pueden ver con dibujitos (literalmente) y explicadito por Zizek un poco de qué representa ese "orgullo"





Veo con mucha más tristeza un videoclip de una canción que le hicieron de despedida al Pin, definitivamente no me interesa entrar en detalles, simplemente es triste, digamos que parte de las virtudes de Plata es ser parte ya de nuestra cultura, de la cultura popular, detalle imposible de ver para las personas que piensan que el retiro del futbol es su muerte (casi como lo plantea la canción), en ese sentido el reconocimiento desde las ideas (como una forma de articulación de la cultura) para nuestros personajes impensables siguen siendo producto casi exclusivo de la cultura misma, digo, hasta ahora al parecer la cultura sigue siendo la única interesada en leerse a sí misma, hablo de sectores, a la política, a la economía, a los medios y al deporte mismo la cultura le pela la verga, la cultura guatemalteca solo existe como producto de consumo porque, como es evidente, no nos hemos sentado a pensarnos, a articularnos, a inventarnos, de ahí que seamos proyectos impensables. Las valiosas excepciones son y existen y gracias a ellas nos mantenemos de pie, echando punta en estas tierras, mágicas y sagradas. 


Mis respetos desde este espacio para Juan Carlos Plata, para el trabajo que representa y por haber conquistado ese tan escabroso terreno de las aficiones deportivas. Movilizar la afectividad de todo un pueblo es tarea de titanes.




Acá una nota que hice para el Magacín sobre el Pin. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Manifestarte

El frío era bastante intenso a eso de las 10 de la noche, pero estábamos ahí, escuchando a Sotz´il, quienes cerraban el festival que fuera dedicado a la memoria de Lisandro Guarcax. 12 horas antes estaba en Xela despidiéndome apresurado de mis papás, "es que solo es una vez al año" les trataba de explicar mientras se quedaban un poco extrañados. No dudo que fuimos un par de miles los que pensamos cada uno a su manera lo mismo, había que aprovechar, el cerrito y  Manifestarte, el combo ideal. Y es que pareciera que sentarse en la grama a escuchar jazz o a ver teatro o a moshar tranquilamente en una plaza estuviera reservado para otras historias "para otros países" como solemos decir, y bueno, como hay dolores para cada país, hay gozos para cada pueblo, fiestas. Siempre hay algo que celebrar, la vida, por ejemplo. Manifestarte es una de nuestras fiestas, el último finde de noviembre, sospecho que es la lógica. Recuerdo hace 8 años a varios amigos en el flow de la primer fiesta, "solo un fin de semana?" pensaba yo, incrédulo. A mi pregunta basta contraponerle la sensación de mi cuerpo brincando, bailando, con las manos al aire, como poseído, sí, por el gozo. Fiesta, fiesta al corazón, a la raíz.
La sorpresa de este festival fue que era el último que hacían en el cerrito, las razones son las previsibles, resulta que la política de apropiación del espacio público de la Muni, es en realidad una política de expropiación. Claro, la sustitución de gobierno municipal por la idea de sherif, de señor feudal, que en realidad no sorprende, una pasarela de moda a la que no se puede entrar si no se tiene invitación, un tour de bares acompañado por policías con fusiles de asalto, parques con horarios, festivales con censura. Claro, la shumisa lo destruye todo, hay que revisarles el canasto con periodicidad, no sea que tengan las mañas de sus ancestros. "Nada les gusta",  bueno sí, nos gusta caminar tranquilamente por los parques, por las calles, sentarnos en la grama a escuchar jazz, qué sé yo, esas cosas.
En cualquier caso no dudo que Manifestarte encontrará otro espacio donde podamos tirarnos a disfrutar la vida, acostarse y ver el cielo de noviembre, sin romanticismos pues, el simple y mortal derecho de tirarse al piso y ver el cielo, revolución pura y dura. Esperaremos entonces que llegue ese finde el otro año y seremos parte de ese enorme cuerpo que baila con la vida, como cuando escuchábamos a Sotz´il y mirábamos el movimiento de las hojas de los árboles y sospechábamos que esas hojas, y esas ocarinas caminan libremente por todos los caminos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Este mal de Martín Díaz, una adaptación generacional

Este mal
Martín Díaz
Editorial Catafixia, 2010



Con frecuencia se escucha decir que cada generación hace su propia interpretación de los clásicos, idea que nos resulta muy sencilla de entender a la luz de los contextos generacionales y la capacidad de los clásicos de, tal como diría Barthes, decirle miles de cosas a un mismo hombre. En fin, tomo esta idea porque hay un clásico de clásicos que cuesta incluir al canon como tal, porque no tiene un origen único y que todas han sido adaptaciones de un original que se conserva pero que es de autoría colectiva, me refiero acá a una estupenda e impresionante obra que en español y por no conocer una mejor palabra para definirlo llamaremos infierno. Sí, el infierno es una de las grandes obras de la humanidad, claro está no me refiero al infierno cristiano, ni al de Dante ni al de los Caballeros del zodiaco, que no son sino adaptaciones de esa obra original y única que sigue habitando mutante entre nosotros, el infierno, cadáver exquisito de la historia de la humanidad, por decirlo de alguna manera y manteniéndonos en la tradición occidental de la adaptación de dicha obra. Este clásico, al que nos referiremos de ahora en adelante simplemente como “infierno”, no es sino la biografía de la angustia en los distintos momentos de la historia, y como tal sus páginas están pobladas de muchos de los grandes versos de la humanidad, versos, imágenes, sonidos, o como diría Antonin Artaud «Nunca nadie ha escrito o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado sino para salir realmente del infierno».
Este mal, de Martín Díaz lo tiene claro desde el título mismo, adaptación contemporánea del clásico universal de la angustia, el libro es un recorrido onírico por el agitado espíritu de nuestro presente, es decir, entre línea el libro se llama Este tiempo. El paseo por una especie de estado alterado de consciencia de una voz que habla en primera persona desde el miedo, el horror y la sombra, onírico sí por el lenguaje que explota en imágenes delirantes, y también por su carácter de pesadilla, de sueño pesado que avanza, como un rezo por nuestras singularidades. Y es que Este mal además de la referencia temporal al presente aclara su punto de vista, es este mal, y no aquel, ni aquellos, ni estos, este, claro, por eso no se organizan excursiones al infierno, porque ahí cada uno con sus tecomates.
Quiero detenerme un instante para volver a citar a Artaud en una frase que me parece fundamental para no caer en visiones binarias sobre la naturaleza del recorrido que propone Díaz, dice Artaud “El arte tiene un deber social que es el de dar salida a las angustias de la época”, y sí, afirmo entonces que no es ninguna coincidencia que este libro se publique y presente junto al trabajo de la también gran poeta y querida amiga Rosa Chávez, titulado Quita Penas, ¿magia?, sí y sin duda, conjuro, rito, ceremonia armónica y poética esta, invocar a la angustia para darle salida, porque ahí sí estaremos de acuerdo que el infierno es un lugar de paso, aunque cada paso parezca la eternidad misma.
Entonces volvemos a las páginas de este libro ritual personalísimo y muy… mmm… propio. La poética de Díaz para su adaptación de la angustia es clara, todo tiene siempre más de un lado o como el mismo poeta dice 
Con estas manos con que escribo “beso”
Con estas manos con que escribo “disparo”

Disparo es un signo fundamental para entender este libro, disparo por la capacidad de potencia de expulsar a velocidades exorbitantes a través de una explosión (la lectura misma del libro) la angustia en estado puro, como baba amarilla, por momentos realmente incómoda. Disparo como metáfora de la víspera del dolor, el texto es enunciación pero también invocación no queda fuera lo que vendrá, como asomarse a un monte para decir, “aún te falta atravesar esto”, otra vez que el poeta nos lo diga
Diariamente me marcharé de ti
Hacia lugares de los que vuelva un hombre un poco más digno
Más acabado, más violentado, más ruinosamente bello

Y finalmente disparo como una de las pistas contextuales para tratar de reconstruir un mapa de un sitio que pareciera no tener salida, sí, durante todo el libro, el personaje que nos confiesa su condición (desde el primer poema, una especie de carta a nosotros) se la pasa jugando, ¿puta, cómo así?, sí jugando, el personaje en cuestión es nada más y nada menos que adicto a los videojuegos, discretamente se la pasa haciendo click y apretando botontes :
la magia es ese vaho que expelen
Las sienes de los muertos
Cuando se les hace click” ¿Resident Evil?

O este otro
Me hace sentir la vida cuando toca un botón y se que está allí
Oigo el click

O este bastante más delator
Un espacio lechoso se traga al día
Como ese en que flota Gánondorf
En el destierro
(Click al vacío)

Así es, Gánondorf, el mismo que tanto dolor de cabeza nos dio mientras le dábamos vida a Link en cualquiera de las versiones de Zelda.
Ahí, ritualizada la muerte en el videojuego y en el poema, el disparo se vuelve una forma más de morir, de llegar a la muerte y seguir.
Díaz dice
Acabaremos cubiertos de la sangre de nuestros enemigos

O esta maravillosa imagen de ese último instante
Se es solo y perdidamente dichoso
Como la mosca que muere aplastada en la bolsa de pan

Desasosiego y ternura, como la distancia entre beso y disparo, indistintas una y otra van avanzando por la sombra, cómo el instante del miedo absoluto en el que la belleza es una esperanza añorada y por tanto evocada en la mente, la belleza y la fe en algo, en algo que habita el vacío absoluto que representa la noche oscura, oscura, oscura.

dijiste “amor la magia no existe”
Y henos aquí
Fluyendo a cada rincón de un cuerpo blando
No creías en lo absoluto
Y te arruinará todos los finales!

Ahí la apuesta radical del libro, en esa tensión entre la desesperanza absoluta y la posibilidad de salir de ella, creer se vuelve la clave, pero ¿creer en qué?, si todo está perdido, si la niña pregunta “Mami ¿los cachorros también van al infierno?”, si solo queda la noche bajo la ropa, pues creer en creer, en cargar de significado las cosas como si fuera la cuerda de un juguete y luego soltarlo, creer en crear, el lenguaje, como muchas otras cosas es un acto de fe, tragarse que la palabra árbol representa con sus cinco letras esa cosa rugosa verde y café que se mueve con el viento y que está aferrada a la tierra, o que el infierno es un clásico, o que de la angustia se puede salir con el arte, ese tipo de cosas no son sino actos de fe, donde fe, evidentemente, no es un acto de creer a ciegas sino de crear con los ojos bien abiertos, a la mierda con aquella otra fe.

Tal vez mi razón es demasiado vulgar
Mi vida tan poco espiritual
Porque he sido yo quien destruyó el camino de regreso
Porque me negué hasta las últimas consecuencias…

Nos lleva este primo de Virgilio por las páginas del libro, y en el mismo poema concluye

Tal vez prefiero arder
Y escapar en la dirección del viento
Para no perder ni una hoja del fuego
Que me extinguirá

Ahí, se manifiesta el sentido ritual de las palabras y su propia muerte, otra vez en palabras de Artaud “si me mato no será para destruirme sino para reconstruirme”.

Celebro pues el lanzamiento de este libro de alguien con quien no casualmente nos han confundido como hermanos, testigos y compañeros ambos de varias temporadas en el infierno y de varias salidas del mismo, brindo de la forma más pagana y delirante porque Este mal y Quita Penas (de otra hermana de recorridos) sigan curando en sus ritos nuestras heridas, e iluminando con en sus fuegos nuestras épicas de todos los días. Pues tal como nos anuncia el último poema de este libro “Tal vez sus huesos florecerán mañana”.


Acá pueden leer algo del libro y de los otros libros de la toma 6 de Catafixia